Lisias, Defensa en favor de la muerte de Eratóstenes

Ejercicios

[1] Περὶ πολλοῦ ἂν ποιησαίμην, ὦ ἄνδρες, τὸ τοιούτους ὑμᾶς ἐμοὶ δικαστὰς περὶ τούτου τοῦ πράγματος γενέσθαι, οἷοίπερ ἂν ὑμῖν αὐτοῖς εἴητε τοιαῦτα πεπονθότες· εὖ γὰρ οἶδ᾿ ὅτι, εἰ τὴν αὐτὴν γνώμην περὶ τῶν ἄλλων ἔχοιτε, ἥνπερ περὶ ὑμῶν αὐτῶν, οὐκ ἂν εἴη ὅστις οὐκ ἐπὶ τοῖς γεγενημένοις ἀγανακτοίη, ἀλλὰ πάντες ἂν περὶ τῶν τὰ τοιαῦτα ἐπιτηδευόντων τὰς ζημίας μικρὰς ἡγοῖσθε.

Lisias, el autor de la Defensa en favor de la muerte de Eratóstenes, era hijo de un tal Céfalo, ciudadano Siracusano (Sicilia-Italia) que emigró de su tierra para establecerse como meteco en Atenas. La condición de meteco implicaba ser habitante de la ciudad sin ostentar la ciudadanía de la misma, estando sujeto a determinadas obligaciones sociales y fiscales, pero sin derechos como el de asistir a la asamblea y votar decisiones importantes para el futuro de la ciudad (como es el caso de ir o no a una guerra). Lisias nace cuando su padre ya está establecido en Atenas, sobre el año 444 a. C.

El carácter empresario de la familia de Lisias les llevó a amasar una importante riqueza, que en tiempo de guerra fue objeto de recelo por parte de las autoridades atenienses. El negocio consistía básicamente en la fabricación de armas y escudos. Lisias parece haber tenido desde joven una inclinación hacia artes más finas, como la oratoria y se dedicó profesionalmente a la composición de discursos para que fueran pronunciados por otros.

La retórica griega se subdividía en tres géneros: la retórica asamblearia, la retórica judicial y la retórica de demostración. La primera era la que se ejercía ante la Asamblea del pueblo y tenía como objeto convencer a los ciudadanos para que se votara una determinada propuesta. La segunda era la que se ejercía ante el tribunal, con el objeto de convencer al jurado para que votara una sentencia favorable a uno mismo y contraria al oponente. La tercera se ejercía con ocasión de una celebración importante y en ella el orador debía demostrar todo su arte retórico.

La producción literaria de Lisias es básicamente de tipo judicial. En un juicio, a diferencia de lo que ocurre hoy en día, donde un abogado hace de representante e incluso habla en lugar de su cliente, el acusado debía hablar por sí mismo. La incapacidad retórica del pueblo se suplía encargando a profesionales la composición de un discursso que se aprendía de memoria y se recitaba ante el jurado. La recitación del discurso tenía mucho de representación dramática: el acusado debía aplicar a su discurso una buena gesticulación y modulación de la voz. Esto comportaba que el compositor del discurso, en nuestro caso Lisias, debía encontrar un ajuste perfecto entre las palabras del discurso y el carácter del cliente.

En el Discurso número 1 o Defensa en favor de la muerte de Eratóstenes, un labrador ateniense llamado Eufileto es llevado ante el tribunal por haber asesinado a Eratóstenes, al cual, según los testimonios del discurso, pilló in fraganti en la cama con su mujer en acto de adulterio.

Se trata pues de un juicio por ofensa sexual que comporta asesinato. Eufileto se defiende diciendo que el asesinato de Eratóstenes fue justo porque existe una ley ateniense que lo licita. La familia de Eratóstenes denuncia a Eufileto bajo la acusación de asesinato premeditado y de haber inventado toda la historia del adulterio para justificar un asesinato que ocultaría una enemistad personal.

En el discurso se produce una reiterativa y martilleante apelación a los jueces: ὦ ἄνδρες, que podemos traducir por señores o caballeros. La expresión oculta un Ἀθηναῖοι o un δικασταί -Atenienses o Jueces- que se omite, dejando al traductor la opción de traducir Atenienses o Jueces. El concepto es prácticamente equivalente, puesto que los jueces eran propiamente ciudadanos atenienses.

Al comienzo del discurso se utilizan muchas expresiones para captar la benevolencia del jurado, como formas educadas del tipo potencial (partícula modal ἄν + optativo), y oraciones condicionales. El acusado quiere dar por sentado que el jurado va a tener la misma opinión que él.