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Lisias, el autor de la
Defensa en favor de la muerte de Eratóstenes, era hijo de un tal
Céfalo, ciudadano Siracusano (Sicilia-Italia) que emigró de su
tierra para establecerse como meteco en Atenas. La condición
de meteco implicaba ser habitante de la ciudad sin ostentar
la ciudadanía de la misma, estando sujeto a determinadas
obligaciones sociales y fiscales, pero sin derechos como el de
asistir a la asamblea y votar decisiones importantes para el futuro
de la ciudad (como es el caso de ir o no a una guerra). Lisias nace
cuando su padre ya está establecido en Atenas, sobre el año 444 a.
C.
El carácter empresario de la
familia de Lisias les llevó a amasar una importante riqueza, que en
tiempo de guerra fue objeto de recelo por parte de las autoridades
atenienses. El negocio consistía básicamente en la fabricación de
armas y escudos. Lisias parece haber tenido desde joven una
inclinación hacia artes más finas, como la oratoria y se dedicó
profesionalmente a la composición de discursos para que fueran
pronunciados por otros.
La retórica griega se
subdividía en tres géneros: la retórica asamblearia, la retórica
judicial y la retórica de demostración. La primera era la que se
ejercía ante la Asamblea del pueblo y tenía como objeto convencer a
los ciudadanos para que se votara una determinada propuesta. La
segunda era la que se ejercía ante el tribunal, con el objeto de
convencer al jurado para que votara una sentencia favorable a uno
mismo y contraria al oponente. La tercera se ejercía con ocasión de
una celebración importante y en ella el orador debía demostrar todo
su arte retórico.
La producción literaria de
Lisias es básicamente de tipo judicial. En un juicio, a diferencia
de lo que ocurre hoy en día, donde un abogado hace de representante
e incluso habla en lugar de su cliente, el acusado debía hablar por
sí mismo. La incapacidad retórica del pueblo se suplía encargando a
profesionales la composición de un discursso que se aprendía de
memoria y se recitaba ante el jurado. La recitación del discurso
tenía mucho de representación dramática: el acusado debía aplicar a
su discurso una buena gesticulación y modulación de la voz. Esto
comportaba que el compositor del discurso, en nuestro caso Lisias,
debía encontrar un ajuste perfecto entre las palabras del discurso y
el carácter del cliente.
En el Discurso número 1 o
Defensa en favor de la muerte de Eratóstenes, un labrador
ateniense llamado Eufileto es llevado ante el tribunal por haber
asesinado a Eratóstenes, al cual, según los testimonios del
discurso, pilló in fraganti en la cama con su mujer en acto
de adulterio.
Se trata pues de un juicio
por ofensa sexual que comporta asesinato. Eufileto se defiende
diciendo que el asesinato de Eratóstenes fue justo porque existe una
ley ateniense que lo licita. La familia de Eratóstenes denuncia a
Eufileto bajo la acusación de asesinato premeditado y de haber
inventado toda la historia del adulterio para justificar un
asesinato que ocultaría una enemistad personal.
En el discurso se produce
una reiterativa y martilleante apelación a los jueces:
ὦ ἄνδρες, que podemos
traducir por señores o caballeros. La expresión oculta
un Ἀθηναῖοι o un δικασταί -Atenienses o Jueces- que se
omite, dejando al traductor la opción de traducir Atenienses
o Jueces. El concepto es prácticamente equivalente, puesto
que los jueces eran propiamente ciudadanos atenienses.
Al comienzo
del discurso se utilizan muchas expresiones para captar la
benevolencia del jurado, como formas educadas del tipo potencial
(partícula modal ἄν + optativo), y oraciones condicionales. El
acusado quiere dar por sentado que el jurado va a tener la misma
opinión que él. |