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Y yo ordené a
la mujer que fuera y que diera al crío el pecho, para que
dejara de gritar. Al principio no quería, en la idea de que
se alegraba por verme llegar después de tanto tiempo. Pero
cuando yo me enfadé y le ordené que marchara, dijo “¡para
que tú lo intentes aquí con la jovenzuela, que también antes
borracho has tirado de ella!”. |