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Escuchad, señores, que ordena que, en el caso de que alguien
deshonre con violencia a una persona libre o a un niño, debe
doble perjuicio; y en el caso de que se trate de una mujer,
por las que es precisamente lícito matar, que se someta a lo
mismo. De este modo, señores, consideró que los que usan la
violencia son merecedores de una pena menor que los que
seducen. |