Alargamiento y alternancia de vocales

En griego existen vocales largas y breves. La alternancia entre unas y otras en el seno de una misma palabra se ha convertido en un procedimiento morfológico de máxima importancia en el griego. Para nosotros, que hablamos una lengua donde no existe diferencia de cantidad entre nuestras cinco simples vocales, este fenómeno resulta ajeno y novedoso, pero podemos comprenderlo mejor si pensamos en casos como los de la familia léxica de la palabra puerta, por ejemplo: de hecho, junto a puerta tenemos otros términos de la misma raíz como portal, portero. Es decir, que una misma raíz mostraría dos temas diferentes, uno puert- y otro port-, donde las consonantes se conservan pero se alteran o alternan las vocales. Insisto en que la naturaleza fonética de este fenómeno del español no es la misma que ocurre en el griego, pero nos sirve de ejemplificación.

 

El alargamiento vocálico no se produce motivado por ningún accidente fonético aparente o apreciable a simple vista en la propia historia de la lengua griega, pero oculta fenómenos que sólo podemos entender si comparamos el griego con otras lenguas indoeuropeas. No es necesario estudiar en este momento dichos fenómenos. En todo caso, podemos considerar el alargamiento vocálico como una alternancia de vocales.

 

La alternancia no afecta al timbre de la vocal, excepto en el caso de que se trate de alpha.

 

Procedimiento para alargar vocales:

Alpha. Una alpha breve alterna con una alpha larga. En el dialecto ático que estudiamos, dicha alpha larga acaba pronunciándose como una /e/ abierta y, por tanto, finalmente se escribe como una η. Es decir: ᾰ / ᾱ > η. Ejemplo: δόξα (nominativo), δόξης (genitivo) fama, opinión. Así, ᾰ se utiliza en este caso para formar los casos de nominativo, vocativo y acusativo singulares, es decir, para indicar las funciones sintácticas de sujeto, apelación y complemento directo básicamente, y ᾱ escrita η se usa para el caso genitivo y dativo singulares, es decir, para indicar las funciones sintácticas del complemento del nombre y complemento indirecto o circunstancial respectivamente. Existe una salvedad en cuanto al fenómeno de ᾱ > η (es decir, alpha larga pasa a eta): cuando a la ᾱ le preceden los sonidos ρ, ι, ε, dicha alpha larga no se pronuncia jamás en el dialecto ático que estudiamos como /e/ abierta y, por tanto, no se consigna como η, sino que se sigue escribiendo α. Por ejemplo: εὐδαιμονία felicidad tiene su α final larga, pero como le precede una ι no se puede convertir en η. Si no se conoce la historia de una palabra resulta difícil saber si una η proviene del alargamiento de una α o si es una /e/ larga original propiamente dicha.

Epsilón. Una ε alterna con una η; es decir ε / η. Ejemplo: τίθημι / τίθεμεν. El ejemplo que ponemos en este caso es la 1ª persona del singular del presente de indicativo activo del verbo poner frente a la 1ª del plural del mismo tiempo, modo y voz. Es decir, que en este caso, la alternancia vocálica sirve para diferenciar singular de plural, pese a que las desinencias ya marcan esta diferencia en los verbos: pongo / ponemos. En este caso, por ejemplo, gracias a la alternancia tan evidente que se produce en la conjugación de este verbo, podemos afirmar que η no procede aquí de α, sino que siempre ha tenido timbre /e/. Importante: debe recordarse que jamás puede alargarse una vocal ε en ει en este procedimiento, sino siempre en η. El caso de ε > ει es un caso de alargamiento compensatorio, que se estudia en otra sección.

Omicrón. Una ο alterna con una ω; es decir ο / ω. Ejemplo: λέων λέοντος, nominativo y genitivo respectivamente de león. Es este un ejemplo comparable al que hemos dado para alpha. El tema de la palabra es λέοντ-. Para indicar que esta palabra hace la función de sujeto se alarga la vocal ο > ω (y la consonante τ al final de la palabra se pierde): λέοντ- > λέων. Para el resto de funciones oracionales se usa la forma sin alargamiento, pero añadiendo diferentes sufijos al final: λέοντα para el acusativo singular (función de complemento directo), λέοντος para el genitivo singular (función de complemento del nombre), λέοντι para el dativo singular (función de complemento indirecto o de complemento circunstancial), etc. Importante: debe recordarse que jamás puede alargarse una vocal ο en ου en este procedimiento, sino siempre en ω. El caso de ο > ου es un caso de alargamiento compensatorio, que se estudia en otra sección.

 

Existe en griego un caso de alternancia vocálica en la que se combinan ε / ο / Ø. Es decir, que en vez de alternar el mismo timbre de vocal con larga o breve, lo que se hace es alternar diferentes timbres de vocal, en concreto e/o. Este se puede considerar el mismo procedimiento que los explicados para los casos de α / ε / ο. Así tenemos λεγ- / λογ-, que es la raíz de la palabra palabra. Con timbre /o/ se utiliza para derivar sustantivos generalmente: λόγος palabra. Con timbre /e/ para formar verbos: λέγω yo digo. En este caso no tenemos ejemplo la raíz sin vocal: λγ-. Pero en el verbo λειπ-, λοιπ-, λιπ- dejar, abandonar vemos en el primer caso /e/, en el segundo /o/ y en el tercero /nada/. En este caso, la alternancia de las vocales se usa para diferenciar temas temporales dentro del verbo: λεíπω para el presente -y el futuro- yo dejo, λέλοιπα para el perfecto he dejado, ἔλιπον para el indefinido -aoristo en griego- yo dejé.

 

Como se observa, la alternancia en las vocales, sea de cantidad o de timbre, es un procedimiento morfológico de primer orden para el griego, con múltiples utilidades morfológicas y de derivación.

Finalmente, comentaremos el caso del alargamiento de omicrón en ω en el caso de necesitar compensar la estructura silábica de la palabra. Se trata en sí de un alargamiento compensatorio, pero como el resultado no es a vocal cerrada, sino a vocal abierta, lo incluyo oficiosamente en este apartado. Es el caso de la formación de los grados del adjetivo. Consideremos el adjetivo αἰρετός preferible, y formemos sobre él el comparativo añadiéndole el sufijo correspondiente de este grado: αἱρετ-ό-τερος. Si observamos esta palabra veremos que contiene cuatro sílabas seguidas breves (ρε-τό-τε-ρος). La lengua griega tiende a evitar este tipo de situaciones y prefiere la alternancia de largas y breves. Además, en la composición poética, dicha palabra encajaría mal o difícilmente en la estructura y composición del verso. La solución adoptada sigue la siguiente regla: si la sílaba anterior a la vocal de unión es breve, se alarga la vocal de unión; si la sílaba anterior a la vocal de unión es larga, la vocal de unión no se modifica. Apliquemos la regla:

αἱρετ-ό-τερος > αἱρετώτερος dado que la sílaba ρε contienen una vocal breve.

καιν-ό-τερος más extraño conservaría su omicrón porque la sílaba precedente es larga por contener un diptongo.

En definitiva, estamos ante un caso de compensación de cantidades en la estructura silábica de la palabra.