Lectura del griego

No tenemos registros sonoros del griego antiguo y, por tanto, no sabemos cómo se pronunciaba en realidad. Además, dado que las variantes dialectales del griego eran tantas, cuando hablamos de "lectura del griego" nos referimos en nuestro caso al griego ático clásico de los siglos V y IV a. C.

El griego moderno no tiene una escritura fonética, es decir, que desde nuestro punto de vista no se pronuncia tal cual se escribe. Podríamos pronunciar el griego antiguo a la moderna. Sin embargo, no parece que este modo de leer el griego clásico sea el correcto. El análisis de los textos escritos del griego antiguo, a lo largo de toda su historia en la antigüedad, demuestran que las variaciones en la escritura atienden a dos razones fundamentales. La primera de ellas se refiere a un proceso de adaptación del alfabeto fenicio a la fonética griega.

En efecto, en Grecia no existió un alfabeto uniforme, sino muchos alfabetos adaptados de una o varias fuentes fenicias. Con el tiempo, dicho alfabeto sufrió modificaciones, adiciones y sustracciones de signos para encajar bien con la fonética propia del idioma griego. Dichas actuaciones de adaptación nos permiten conocer el trasfondo fonético -es decir, la pronunciación- que las está motivando.

En segundo lugar y de forma simultánea a lo que acabamos de decir, antes y después de que el alfabeto adoptara una forma fija que consiguió imponerse a otras variantes locales -nos referimos al alfabeto que utilizó Atenas, como potencia principal, una vez que se decidió adoptar el alfabeto propio de Mileto, por considerarse bien constituido para el dialecto ático-, los cambios en la escritura se constituyen nuevamente en un indicio de cambio fonético.

Si creemos que en efecto los griegos quisieron ser en la escritura lo más fonéticos que podían, si en determinadas circunstancias una "ο" deja de escribirse así y pasa a escribirse "ω" o bien "ου", ello atiende a unas motivaciones reales y no al capricho de nadie, con lo que podemos concluir que una palabra que originalmente se escribía con "ο" y que luego pasó a escribirse con "ου" se pronunciaba /u/ y no /o/. Porque en caso de no ser así se habría mantenido en la escritura como "o". Recordemos que "ou" se pronunciaba en griego "u", porque la υ se pronunciaba /ü/.

La pronunciación que se propone y que es la que describimos aquí se refiere a la pronunciación erasmiana, es decir, la que propuso Erasmo de Rotterdam en el siglo XVI d. C. en su obra De recta Latini Graecique sermonis pronuntiatione dialogus. Esta es la pronunciación académica que se enseña en las escuelas y las universidades.

 

Para la pronunciación aproximada del alfabeto, nos remitimos a la sección dedicada al alfabeto. Pulsar aquí.

 

Vamos a ver ahora algunos casos particulares que no se hallan descritos en el alfabeto citado, y que deben corresponder, como se ha dicho, a la pronunciación del griego ático de época clásica.

1. Las combinaciones de vocales se pronuncian separadamente. Así αι se pronuncia [ai], οι se pronuncia [oi], αυ se pronuncia [au], ει se pronuncia [ei]. Sin embargo, ου se pronuncia /u/, porque υ se pronuncia no /u/, sino /ü/. Por ejemplo, λύουσι ellos desatan se pronuncia ['lüusi].

2. La combinación escrita de consonante gutural sonora (γ) + otra gutural se resuelve pronunciando la primera como una /n/. Dicha γ proviene originalmente de una nasal. Así, Σφίγξ se pronuncia [sphinx].

 

Pronunciación de los signos diacríticos.

1. Los acentos, que en la antigüedad indicaban un cambio tonal, no podemos sino pronunciarlos como si se tratase de acentos de intensidad. Para ello destacaremos la sílaba sobre la que recaen con un golpe de voz distintivo, como hacemos en español. Así λόγος palabra se pronuncia [lógos].

2. Los diptongos en griego son siempre decrecientes: αι, αυ, ει, ευ, οι, ου. Si corresponde acentuar sobre ellos, debe tenerse en cuenta que el griego pone el acento sobre la segunda vocal, pero lo pronuncia sobre la primera. Así tenemos que καλαί hermosas, se pronuncia [kalái] y no [kalaí]. Recuérdese que ου se pronuncia [u] simplemente.

3. El griego tiene diptongos de primer elemento largo. En ellos, la segunda vocal se subscribe, es decir, se escribe debajo de la primera vocal. Por ejemplo: ῃ, ῳ, ᾳ. En estos casos, la iota pequeña que se subscribe no se pronuncia. Estos diptongos se pronuncian por tanto [e], [o], [a].

4. Recordemos que el griego distingue entre vocales breves y largas, y dentro de estas últimas, entre abiertas y cerradas. En español no podemos hacer distinciones y pronunciamos todo igual, excepto el caso particular de ου, que se pronuncia [u]. Así tanto ο como ω se pronuncian [o], y ε y η se pronuncian ambos [e].

5. Todas las palabras griegas que empiezan por vocal llevan un espíritu sobre dicha vocal. El espíritu es un signo en forma de coma. Hay dos tipos: espíritu suave y espíritu áspero. El espíritu suave es el que tiene la forma de coma tal como la conocemos habitualmente, como en ἀληθής verdadero. Este espíritu no se pronuncia: así leeríamos [alethés]. El espíritu áspero es la misma coma pero invertida como vista en un espejo, como en ὁμονοία, que leeríamos [homonóia], aspirando al principio como hacemos, por ejemplo, en el inglés happy.