Vocalización de sonantes

Las sonantes son unos sonidos que se encuentran a mitad camino entre la naturaleza consonántica y vocálica. Son las siguientes: F, y, μ, ν, λ, ρ. También pueden considerarse como sonantes las vocales ι, υ cuando ocupan posición consonántica, es decir, inicio de sílaba.

Vocalización significa que una sonante manifiesta su vertiente vocálica generalmente porque ocupa una posición consonántica, bien convirtiéndose en una vocal, bien desarrollando una vocal.

Vocalización de F. Este signo es conocido dentro del alfabeto griego como Digamma, por la razón de que parecen haberse sobrepuesto dos gammas, una más alta que la otra; representa un sonido desaparecido en ático clásico, razón por la cual no se estudia en el alfabeto. Desde un punto de vista fonológico se llama wau y desde un punto de vista fonético se pronuncia como una [v] del español. De una forma práctica se puede decir que consiste en la pronunciación fuerte -posición consonántica- de una /u/ (υ), como puede ocurrir en el español huevo si lo pronunciamos como [güebo], donde nosotros reforzamos su pronunciación no de forma labiodental, sino en forma gutural. La digamma vocaliza entre consonantes, o entre vocal y final de palabra en υ. Por ejemplo, *βασιληF, ϝvocativo de la palabra βασιλεύς rey, es en griego βασιλεῦ.

Vocalización de la Y. Este signo es conocido dentro del alfabeto griego como Yod. Representa un sonido desaparecido en ático clásico, razón por la cual no se estudia en el alfabeto. De hecho su desaparición se postula para el segundo milenio a. C. De una forma práctica se puede decir que consiste en la pronunciación fuerte -posición consonántica- de una /i/ (ι), como puede ocurrir en yema pronunciado con el acento del español de América. Por ejemplo, en el acusativo -caso para el complemento directo- de la palabra que significa Zeus, que proviene de *Δy-ν > Δία (con vocalización de ν en α, como veremos enseguida), dicha yod ha vocalizado en ι.

Vocalizaciones de ν, ρ, λ. La vocal resultante de esta vocalización es en la mayoría de los casos de timbre /a/, es decir, una α.

Vocalización de μ / ν. En cuanto a μ referiremos solamente aquí que en posición final se convierte en ν, su correspondiente sonido dental. Esto quiere decir que no existe ninguna palabra de origen griego que termine en -μ. Casos como Ἀδάμ, que pertenece a la tradición semita, consisten en adaptaciones de préstamos. Así, debemos considerar la vocalización de la ν, la cual se produce entre consonantes o consonante y final de palabra, es decir, en posición vocálica. Por ejemplo, los acusativos de la tercera declinación combinan un tema -lexema- terminado en consonante con un morfema desinencial ν, como en el caso de ἐλπίς, *ἐλπίδ-ν > ἐλπίδα, en el que vemos que la ν ha vocalizado en α, se ha convertido en una α. Es evidente que una ν entre consonantes o entre consonantes y final de palabra es impronunciable, si no se activa su vertiente vocálica, que es la que prevalece en este caso.

Vocalización de ρ / λ. La vocalización de la ρ y la λ da como resultado el desarrollo de una vocal, no una sustitución, como en el caso de la ν. Dicho desarrollo se da en el siguiente sentido: αρ o bien ρα y αλ o bien λα. El sentido de la vocalización a veces puede resultar caprichoso, pero depende de las condiciones silábicas y, se puede decir de manera informa, que de las facilidades articulatorias de dichas condiciones. Así, el pretérito perfecto del verbo φθείρω destruir es ἔφθαρκα (que proviene de *ἔ-φθρ-κα) y no **ἔφθρακα; y el pretérito perfecto del verbo στέλλω enviar es ἔσταλκα (que proviene de *ἔ-στλ-κα) y no **ἔστλακα.