La lengua griega antigua

El griego es la lengua del pueblo griego. En la antigüedad, el griego era la lengua de las gentes que habitaron, en general, lo que actualmente conocemos como Grecia, la costa occidental de Asia Menor (Turquía) y sur de Italia -la llamada Magna Grecia-.

La historia de la lengua griega es una historia de milenios. Tenemos testimonios escritos de la misma desde el s. XV a. C. hasta la actualidad. Esta circunstancia nos permite observar con cierta claridad y continuidad su evolución desde lo que para nosotros es un principio en la lejana civilización micénica (siglos XV a. C a mitad del XIII a. C.) hasta el día de hoy.

La lengua griega dista mucho de ser una lengua uniforme. Se constituye en uno de los ejemplos más claros de cómo el hecho de compartir una lengua cohesiona una cultura sin que ésta se halle organizada en un marco político común o pese a que no esté organizada en un marco político común.

Los griegos de época clásica -siglos V y IV a. C.- estaban organizados en ciudades estado o póleis, plural de pólis, "ciudad" en griego. Las ciudades estado eran ciudades independientes fundamentalmente desde el punto de vista político. Sus órganos fundamentales eran el Consejo y la Asamblea. El Consejo o boulé ejercía la jefatura del gobierno y su jefe, que cambiaba cada día y era elegido por sorteo, actuaba como si fuera el jefe del gobierno por un día. El Consejo preparaba los asuntos que debían pasar a la Asamblea del pueblo, para ser debatidos y votados. La Asamblea la constituían sólo los ciudadanos de pleno derecho. No formaban parte de ella, por tanto, ni las mujeres, ni los niños, ni los menores de edad, ni los extranjeros -griegos de otras ciudades-. Así pues, a diferencia de nuestros sistemas de gobierno parlamentarios actuales, en los que sólo debaten en el parlamento y tienen capacidad de voto los elegidos en unos comicios, en Atenas, por ejemplo, eran todos los ciudadanos los que se reunían y votaban.

Los ciudadanos de una ciudad, los polîtai, consideraban extranjeros a los ciudadanos de otra, pese a que todos se consideraran griegos por hablar el mismo idioma. A quienes no hablaban griego, es decir, a quienes no entendían los llamaban bárbaroi, palabra que es en sí una onomatopeya. Así como nosotros decimos de alguien a quien no entendemos o cuya conversación no nos interesa bla bla, los griegos decían bar bar, hasta el extremo de que con dicha secuencia fónica constituyeron una palabra con la que se refirieron a todas aquellas gentes y pueblos que no compartían su idioma.

En todas las ciudades griegas no se hablaba un griego estándar. Como ocurre entre los españoles, donde los gallegos hablan con otro acento y hacen uso de un vocabulario a veces específico de la región, para designar objetos típicos que no son habituales en otra y, del mismo modo, los andaluces tienen su forma particular de pronunciar, como también los salmatinos, en la Grecia Clásica de los siglos V y IV a. C. había amplias regiones que compartían características generales del idioma, marcando así una clara diferencia idiomática entre sí. Se puede hablar incluso de formas dialectales específicas de una ciudad. Hasta tal extremo llegaba la fragmentación de los dialectos griegos.

Sólo se puede hablar de griego estándar o griego común a partir de las conquistas de Alejandro Magno, cuando en la segunda mitad del siglo IV a. C. este rey Macedonio extendió sus conquistas hacia el oriente, hasta llegar a las puertas del Indo. Entonces el escenario griego, que hasta la fecha se había desarrollado mayoritariamente en suelo griego y en la costa de la actual Turquía, amplió sus horizontes. Dejó de tener sentido la organización política por ciudades estado independientes, dado que el carácter del marco político griego había cambiado hacia lo cosmopolita y lo universal. Los vínculos entre el ciudadano y su ciudad se relajan y se concibe que el hombre pasa a ser un ciudadano del orbe griego, ya no de una ciudad específica. En un marco político tan amplio, internacional diríamos hoy en día, deja de tener sentido la fragmentación dialectal griega ciudad a ciudad. A partir de la variante dialectal hablada en Atenas se constituye el que se acordará como griego común o koiné para uso general del orbe griego.

La lengua griega no está sola en el panorama lingüístico europeo. El griego pertenece a la llamada familia de lenguas indoeuropeas. Las lenguas indoeuropeas son el grupo de lenguas para las que se ha postulado un origen común y que, en líneas generales, hablaron -y hablan- los pueblos que habitaban desde el occidente al oriente europeo, incluso al oeste de Asia.